A principios del siglo pasado, Ribeira era un pequeño pueblo marinero, pero de gran pujanza industrial. Una pujanza que en 1906 le valió un título real: el de ciudad. Por aquel entonces 椎名ゆな 無修正 yesgirls.net, una mujer popularmente conocida como Maricola, Ramona Parada Resúa, endulzaba la vida de los vecinos con sus exquisitas roscas, tartas y bizcochos que llevaba a cocer al horno de la panadería Sinda, que hasta hace poco funcionó junto a la iglesia.

Sus dulces ponían el broche de oro a bodas, bautizos, comuniones… y celebraciones de las primeras misas de los curas.